M: En nada importante...
R: ¿Por qué nunca le das valor tus pensamientos?¿En qué piensas?-Hay un silencio, se miran-¿En él?
M: ¿Quién es él?
R: ¿Quién quieres que sea...Edward Buring?
M: Ángel Bellamy-un silencio nuevamente, pero más profundo.
R: ¿Mi hermano?
M: Tal vez.
R: ¿Te gusta?
M: No lo sé, puede ser, no lo conozco lo suficiente.
R: ¿Y Edward?
M: Fue sólo un juego de niños, nunca fuimos más que amigos. Como dos peces que quieren volar... no resultaría de todos modos.
R: ¿Hablaste con él?
M: Aún no, ambos prolongamos la charla, queremos lo mismo, pero ambos tememos hacer sentir mal al otro.
R: ...¿qué haras?
M: Supongo que hablar con él, luego.
R: ¿Y Ángel?
M: No sé, no sé si el sentira algo por mi.
R: Yo no sé mucho, hubo un tiempo...
M: Lo sé, pero tal vez sólo era un juego de su subconciente.
R: Quizás no. De todas formas, el subconciente no se equivoca muy a menudo... tu mejor que yo lo sabes.
M: Por eso... tengo una confusión mental... mi mente dice algo, mi subconciente otra cosa, y mis sentimientos, no me ayudan.
R: ¿Quieres hablar con Ángel tambien? Yo puedo ayudarte.
M: No estoy segura... quiero hablarle pero...- suspira.
R: Debes arreglar las cosas.
M: Nada esta mal.
R: Debes evitar que las cosas se pongan mal.
Cynthia Marimán

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