miércoles, 7 de julio de 2010

Mal Sueño

Desperté y te ví tendida en el suelo,
tu fisiología contrastaba fuertemente con aquel cuadro,
era casi chocante.
Me costó convenserme de que estaba allí tirada,
un escalofrio recorrió mi cuerpo y caí como presa de un súbito desmayo,
cuando volví en sí ya no estabas allí y por un momento me tranquilizé.

El tic-tac del reloj, unas voces, pasos.
Y te ví, te ví venir hacia mí como nunca antes lo habría imaginado:
una falda corta, blusa, zapatos de charol, incluso usaba medias;
una bandeja de plata en tu mano izquierda y sobre ella tres copas, vacías.
Llevabas el cabello tomado en una larga cola y lo afirmaba una cinta de color rojo.

Definitivamente no era yo, no podía ser;
era solo una macabra copia de mi,
en algún momento tendría que despertar, debía despertar.
Me pellizque, me pellizque una y otra y otra vez; cerré los ojos con fuerza
hasta soltar aquellas lágrimas que llevaba guardadas desde hace años,
pero no, no desperté.

Trate de detenerla, le grité,
pero nada, seguía allí, moviendose al compas de la melodía más lenta
que existe en este mundo.
Trate de volver a mi mundo, "el real" pero nada.

La locura se apodero de mí,
en un segundo volví a ser aquello que creí olvidado,
aquello a lo que temí,
aquello que no quería recordar,
en un segundo volví a ser
un espectro parapetado bajo una mesa.

Y aquella mesa, donde el horrible clon,
dejaba cada una de sus horribles copas vacías
una y otra y otra vez.