sábado, 27 de noviembre de 2010

Y una vez mas no quiero levantar la cabeza.
Y al igual que ayer contengo las lágrimas que quieren caer...
(...)
Miro el plato, juego con las verduras y cae la primera, y a medida que pasa el tiempo, son más pequeñas, y dolorosas.
Y no quiero levantar la mirada,
porque tengo miedo de ver tu cara.
Y no quiero seguir llorando,
pues me pesa el llanto.
(...)
Mi mente empieza a disparar
uno tras uno todos los acontecimientos vividos,
todos los hechos pasados.
Y no puedo parar.
Y oigo tu voz y la de él,
reprochándome, vuestra presencia espectral persiguiéndome.-

jueves, 28 de octubre de 2010

Entremés

Y ahora resulta que la quieres a ella...
Y ahora resulta que quedo sola... otra vez,
y es que quizás, nunca estuve acompañada,
¡Oh, no!
¡Nunca lo estuve!

Fue otro sueño ¿Cierto?
Dime la verdad,
nada puede ser ahora más doloroso que tu fría indiferencia.

Y me miras como la primera vez,
tierna e inocentemente,
tratando, de hacerme caer en tus redes nuevamente,
en tus telarañas, llenas de pegamento barato.

¡Y crees que lo vas a lograr!
Jajaja...
Pues claro, caeré una y otra, y otra vez.
De todas formas da igual, esto no tiene sentido.
De todas formas, mi corazón nunca será tuyo,
porque lo perdí mucho antes de conocerte.-


sábado, 28 de agosto de 2010

¿Y crees qué todo será como antes por tu simple sonrisa?
Hacer como si nada hubiese pasado no es la solución...
y quizás ya no exista solución,
es demasiado tarde.
Sí, es demasiado tarde.
¿Y crees qué saldrá corriendo en tu busqueda como hizo hace algún tiempo?
¿Y no te das cuenta qué ya no quiere saber de ti?

A veces ella quisiera acabar con todo,
¿Pero qué crees?
No eres demasiado importante para que lo haga.
Oh no, no lo eres.
by Eddie.-

miércoles, 7 de julio de 2010

Mal Sueño

Desperté y te ví tendida en el suelo,
tu fisiología contrastaba fuertemente con aquel cuadro,
era casi chocante.
Me costó convenserme de que estaba allí tirada,
un escalofrio recorrió mi cuerpo y caí como presa de un súbito desmayo,
cuando volví en sí ya no estabas allí y por un momento me tranquilizé.

El tic-tac del reloj, unas voces, pasos.
Y te ví, te ví venir hacia mí como nunca antes lo habría imaginado:
una falda corta, blusa, zapatos de charol, incluso usaba medias;
una bandeja de plata en tu mano izquierda y sobre ella tres copas, vacías.
Llevabas el cabello tomado en una larga cola y lo afirmaba una cinta de color rojo.

Definitivamente no era yo, no podía ser;
era solo una macabra copia de mi,
en algún momento tendría que despertar, debía despertar.
Me pellizque, me pellizque una y otra y otra vez; cerré los ojos con fuerza
hasta soltar aquellas lágrimas que llevaba guardadas desde hace años,
pero no, no desperté.

Trate de detenerla, le grité,
pero nada, seguía allí, moviendose al compas de la melodía más lenta
que existe en este mundo.
Trate de volver a mi mundo, "el real" pero nada.

La locura se apodero de mí,
en un segundo volví a ser aquello que creí olvidado,
aquello a lo que temí,
aquello que no quería recordar,
en un segundo volví a ser
un espectro parapetado bajo una mesa.

Y aquella mesa, donde el horrible clon,
dejaba cada una de sus horribles copas vacías
una y otra y otra vez.

martes, 8 de junio de 2010

·I·
No, no es una i, es la letra "palito"
¿Lo entiendes aún?

viernes, 8 de enero de 2010

»De improviso, sobrevino unos de esos momentos fascinantes. La calle estaba
completamente en silencio. Nos habíamos alejado de la zona céntrica de la ciudad vieja y
estábamos cerca del puerto. No había luces, sólo el resplandor del fuego de un hogar en una
ventana y el sonido distante de la gente riéndose. Pero allí no había nadie. Nadie cerca de
nosotros. De pronto percibí la brisa del río y el aire cálido de la noche y lo sentí a mi lado,
tan inmóvil que podría haber sido de piedra. Sobre la larga y baja fila de tejados puntiagudos
asomaban las recias formas de los robles en grandes hileras oscuras y ondulantes, bajo las
estrellas cercanas. Por el momento, el dolor desapareció; la confusión desapareció. Cerré los
ojos y oí el viento y el suave sonido del agua en el río. Fue suficiente, por un momento. Y supe
que no duraría, que se alejaría de mí como algo arrancado de mis brazos, que yo iría detrás de
eso, más desesperadamente solitaria que cualquier criatura para recuperarlo. Y entonces, una
voz a mi lado retumbó, profunda en el silencio de la noche.