viernes, 20 de abril de 2012

Yell...


Lo escucho
Te veo
Sufro
Lloro

Sé que en el fondo eres el hombre para mí
Y también sé que no lo quiero aceptar
Mordí el anzuelo de mi propia trampa
Y hoy, por ti
Estaría dispuesta a dar mucho

Pero tengo miedo
Tengo miedo que la soga se corte
Que el carrusel se oxide

Hace un tiempo todo lo que deseaba era sentirme acompañada
Ahora quiero que nunca te vayas
¿Pero de que me sirve tenerte si no puedo tocarte?
¿De que me sirve mirarte si no puedo besarte?

Por ti drenaría mi sangre
Aun cuando sé que quedaría sin una gota en el cuerpo
Aun cuando sabría que mis lágrimas también se acabarían

Mira como brillan, mira como brillan.
Nunca lo hicieron por mí,
Siempre, siempre
Brillaron por ti.

¿Qué significa perder?


¿Ahora es cuando el juego termina? 
¿Cuándo nos damos las manos en son de paz, y prometemos no vernos nunca más?
¿Ahora es cuando  cruzo la esquina, y prometo no volver otra vez?
¿Cuando el reloj se detiene y deja de cantar su tic-tac para recordarme que he vuelto a las profundidades de la tierra nuevamente?

¡Oh, pero nunca más es demasiado tiempo!
Incluso para mi… es demasiado tiempo.
El juego termino porque yo decidí terminarlo
Y ahora no estoy segura de haber hecho bien.
Te voy a extrañar más de lo que esperaba.
Y probablemente llore las noches de desconsuelo.
Me hiciste ver la realidad tal y como es,
No se si agradecértelo.
¿Por qué?
. . .
Porque me recordaste lo que es sufrir.
Me recordaste lo que es llorar,
Y me recordaste lo que es que las lágrimas quemen tus mejillas.
Pero no debo ser injusta, no quiero serlo.
También me enseñaste muchas otras.
No se muy bien como decir como me siento.

La irrealidad es donde decidí vivir,
Y si me lo preguntas,
Es donde hoy decido vivir,
Quizás fuimos muy diferentes,
Engañados por los rayos dorados del sol,
Engañados por la magia que se alzaba entre los dos.
Me hiciste feliz el tiempo que duró, dura o durará.
No se bien como explicarlo.
No se bien que es lo que siento.

¡Oh, banal realidad que todo lo cubres de plata!
¡Oh, insustancial realidad que todo lo pintas de rosado!
Me aferro con toda mi fuerza a un anhelo desecho.

Mátame de una vez.
Llévame contigo.
Porque las personas que conocí
No son ahora más que un vestigio de lo que alguna vez fueron.

Mátame, llévame contigo.
No estoy segura de cuanto quieras hacerlo.
Te daría vergüenza ver en lo que me he convertido.
Divagando en el limbo eterno.
Divagando, divagando.
Lo necesito todo,
Pero a la vez no necesito nada
Y la nada es ahondar profundamente en el infinito.

Profundamente, en el infinito.
Como un alma en pena,
¿Pero que crees?
Perdí mi alma mucho antes de conocerte.
¿Así que qué queda de mí?
No soy más que una ilusión de tu imaginación.
Un sueño.
Un sueño que quisiste convertir en realidad y que moldeaste a tu medida.
¿Quién se engaña ahora?
Pero este espectro también sufre.
Porque descubrió que el mundo le queda grande
Y no sabe como desaparecer,
No recuerda como desaparecer.

¡Deja de llamarlas!
¡Para ya de llamarlas!
Es como una ratonera llena de ratones
Como una perrera llena de perros
Todos hambrientos por devorarme
Y tengo miedo
¡Sí, tengo miedo!
Por qué sé que no habrá nadie para salvarme
Por qué nadie quiere salvarme
Nadie quiere salvarme por amor
Todos solo lo harían por pena
Y tus versos comienzan a quemarme
¿Por qué todo me recuerda a ti?
¡Se supone que esto no sería así!

Baja las persianas
Cierra las cortinas
Que el sol no me toque.

Rompe las persianas
Rasga las cortinas
Que el sol me destroce

Necesitaría un ejército para defender mi integridad
Pero sería tan inútil
Tan, tan inútil
No volveré a desperdiciar nada en mí.
Porque sé que no vale la pena
En el fondo siempre he sabido que no vale la pena.

miércoles, 18 de abril de 2012

Hoy

Es el momento en que vienes y me haces añicos, 
me coges, me tiras, me rompes.
Y yo en silencio ahogo el grito estruendoso,
de mis pensamientos rasgando las entrañas,
rasgando, rasgando,
rasgando para poder salir.


Es el momento en el que vienes y me dejo ante ti,
porque en el fondo se que puedes hacer conmigo lo que quieras.
Una vez al año, quizás tres,
quizás menos o más,
la verdad, da igual.



Es el momento en el que te echo de menos,
mi boca roja grita tu nombre,
y mi cuerpo desea tu presencia infernal en este mismo espacio.



Es el momento en que presente, pasado y futuro no importan,
sólo tú, sólo yo
y lo que puedas hacer conmigo.
Porque en el fondo,
es el momento en el que mando todo al carajo.