domingo, 26 de junio de 2011

Son las 1:17 y el termómetro marca 2°C, afuera llueve sobremanera y en la habitación que me encuentro sólo se ve la minúscula luz que atraviesa la rendija de la puerta. Para partir creo que diré que nunca me he sentido realmente orgullosa de lo que escribo, me parece que todo se basa en lo mismo y que una y otra vez giro alrededor de nada y escribo sobre nada y relleno sobre nada.
Tal vez mañana caiga más agua.
Hoy desperté inesperadamente en el bosque, no supe cómo llegué allí y no me interesa en absoluto, pero al tratar de ubicarme, no lo conseguí. Es la primera vez que me sucede. En fin, comencé a caminar, cada vez adentrándome mas y mas, lo sé porque las raíces eran cada vez más grandes, y eso, para mis incultos lectores, es señal de que te estas adentrando cada vez mas en un bosque. Perdí la noción del tiempo, los rayos del sol ya no llegaban a mi cabeza, decidí subir a un árbol, elegí uno macizo y con dificultad logre llegar a lo más alto de la copa. No pude ver nada, bueno, puede ver algo, árboles y más árboles. Fue entonces cuando comprendí que mi posición era en esos momentos en medio de cualquier lugar, y la sorpresa me hizo resbalar y caer.
Estimo que fueron por lo mínimo 5 metros, o quizás más ya que no pude mover mi pierna por varias horas. Por lo mismo, me quede ahí, no tuve más opción.

¿Recuerdas cuando me dijiste que mientras estuviese a tu lado, nunca nada me dañaría, que harías lo imposible por protegerme? Y, efectivamente estuviste muy ocupado inventando cosas de las cuales librarme que no te diste cuenta de lo que verdaderamente me aquejaba. ¿Y recuerdas cuando te llamé llorando porque necesita de tu ayuda, necesitaba verte, y me dijiste que estabas demasiado ocupado como para que nos juntásemos? Pues yo, no lo he podido olvidar.
En estos momentos siento una ganas tremendas de abrazarte, lástima que no se pueda. Creo que me heriste en lo más hondo, y sabes, la herida sigue abierta. Quizás tu tengas la solución, quizás la solución ya no esta en este mundo. En ocasiones creo que estoy dispuesta hablar contigo, y otras pienso que sería una tamaña idiotez. No lo digo por ti, no. Sino que por mí. Sé que no soportaría pensar que es una traición o algo por el estilo, no quiero culpar a nadie, pero sé que lo haría, y sé también que luego me reprocharía por esto y así sucesivamente hasta nunca acabar.

Escucho campanas, campanas de viento... ahora todo me recuerda a ti, no puedo evitar ver tus fotos, no puedo evitar recordarte. Quizás las campanas ayuden. Quizás...

Y efectivamente lo hicieron, creo. Me he dormido y al despertar estaba tendida en mi cama, mi pierna ya se mueve, es mas, ni siquiera tiene indicios de haber sufrido una caída de 5 metros. No sé cómo llegué aquí, y si quieren saberlo, no me interesa. Sólo sé que hoy, después de mucho tiempo, no he pensado en lo mismo al escribir algo, y también sé, que probablemente borre esto mañana por la mañana.