
Era viernes por la mañana, ella estaba sentada; frente suyo había un libro que acababa de abrir, pero no lograba leelo, las letra bailaban al compás de la música que resonaba en sus oídos "She had something to confess to", se caían de las páginas y ya no podían volver a unirse con exactitud.
La muchacha con todos sus esfurezos trato de pegar letra por letra, punto por punto, signo por signo a su libro... y tras varios intentos termino al fin. Observó el resultado de su trabajo y vió ante sí un mar de palabras, iba a disponer a leerlo, pero en ese preciso instante sonó el teléfono; corrió a contestar, era una amiga...la conversación duró tanto que hasta se hizo de noche y comenzó a llover.
De repente, ella recordó el libro sobre el escritorio y decidio terminar la charla. Fué a su cuarto, se sentó, miro la lluvia salpicar fuera de su hogar, tuvo tiempo hasta para percibir como ya no había ni un alma fuera; el libro en tanto se había cerrado, pero no había rastro de lo ocurrido, la chica lo cogió entre sus manos y lo abrio para introducirse en él.
¿Pero qué pasó?
Las hojas estaban en blanco...las 657 páginas estaban en blanco. No, esto no podía ser, ella sabía que no era posible, lo reviso una y otra vez...hasta que llegó a una página, la 252, y en ella estaba escrito:
"A veces las palabras sobran.
No me olvides,
que yo no te olvidaré a ti"
Cynthia Marimán

¡Bello! :P
ResponderEliminarno, de verdad muy lindo,la narración igual. *-*